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lunes, 11 de agosto de 2014

Más allá de lo Escrito...



"Historia es, desde luego, exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es exactamente lo que sucedió."
                                                                    Enrique Jardiel Poncela  (1901-1952) 


OBJETIVO DE NUESTRO VIAJE:



Las fuentes históricas son esenciales en la construcción y análisis de relatos históricos, permiten la transmisión de información a través del tiempo y adicionalmente, permiten contrastar discursos establecidos y proponer constantes lecturas. Si bien es cierto existen numerosos tipos de fuentes, este segundo recorrido pretende hacer énfasis en dos de las civilizaciones más antiguas del Oriente Medio y el Norte de África: Mesopotamia y Egipto; para ello, se visitarán lugares donde fueron encontrados objetos de alabastro y piedra que incluyen inscripciones antiquísimas de las escritura (Gunn, 2011, pp. 54).
De otro lado, se han elegido ambos lugares porque aunque no hay un registro transparente de su influencia y su contacto, sí es evidente múltiples relaciones entre ambos pueblos y una influencia que generó para ellos, sofisticados sistemas de transmisión de información no solo administrativa sino también cultural. Se recorrerán espacios de la actual Iraq para luego trasladarnos a Egipto y visitar otros sitios de excavación arqueológica donde se han encontrado estelas de piedra con escritura, incluyendo, la famosa piedra de Rosetta.



Piedra de Rosetta, 196a.C. Museo Británico, Londres


DESCRIPCIÓN DE LA RUTA:


El recorrido comenzará en la ciudad de Uruk, epicentro fundamental de la civilización sumeria. Aún hoy hay registros de enormes excavaciones arqueológicas, ruinas de zigurats y además, la ciudad fue hogar de Gilgamesh, héroe fundamental en la cosmología de toda la historia de la Antigua Mesopotamia.

Luego nos dirigiremos a Nippur, donde también se han encontrado estelas de cerámica con escritura cuneiforme y asentamientos urbanos (Ver imagen 4).

Haremos una pequeña parada en Bagdad, donde reposa el vaso de alabastro que narra la ofrenda a la diosa Inanna y que servirá para estudiar objetos in situ y contextualizarlos con los sitios arqueológicos visitados.


El último destino en la región de Mesopotamia es el sitio arqueológico del Palacio de Jorsabad, en el norte de Iraq y a 20km de la ciudad de Nínive. Es un palacio mucho más reciente a los sumerios (data del 713a.C.), pero fue sitio de importantes hallazgos artísticos y arqueológicos (Ver imagen 2, relieve de Gilgamesh).

Luego de dejar el valle fluvial de los ríos Tigris y Éufrates, nos dirigiremos al Nilo, donde el primer destino es la ciudad de Hieracómpolis, en la parte central de la ribera del río en su paso por Egipto y donde se encontró la placa de Pizarra conocida como la Paleta del rey Narmer, antigua muestra de la escritura jeroglífica y situada en la región central del Imperio Antiguo (Ver imagen 6).   

Antes de nuestro último destino visitaremos el Cairo, para conocer el Museo Egipcio del Cairo, con las colecciones de estelas y antigüedades más importantes del mundo. Entre ellas, la Paleta del rey Narmer, cuyo sitio de excavación es nuestra visita inmediatamente anterior.


Por último y para cerrar el recorrido, la localidad de Rashid, donde en 1799 fue hallada la piedra de Rosetta, la pieza fundacional de la egiptología y el estudio de las escrituras del Nilo. (Ver imagen 7).

MAPA DE LA RUTA:



Mapa del recorrido: Más Allá de lo Escrito


RUTA EN IMÁGENES:






Imagen 1. Vaso de alabastro ca.3.000a.C. se encontró en Uruk y representa una gran ofrenda a la dios Inanna, asociada a la fertilidad. El rey de la ciudad de Uruk (1) ofrece cereales y frutos a la dios Inanna / Ishtar (2). Museo de Bagdad, Iraq. 


Imagen 1.1 Vaso de alabastro ca.3.000a.C. se encontró en Uruk y representa una gran ofrenda a la dios Inanna, asociada a la fertilidad. El rey de la ciudad de Uruk (1) ofrece cereales y frutos a la dios Inanna / Ishtar (2). Museo de Bagdad, Iraq. 



Imagen 2. Gilgamesh luchando contra un león. Relieve en piedra del Palacio de Jorsabad, S.VIIa.C. Louvre, París.


Imagen 3. Zigurat en Uruk, Iraq.  



Imagen 4. Este relieve en caliza, descubierto en la antigua ciudad de Nippur, representa a Enlil, el dios de la tierra y el viento, en medio del relieve, narración escrita. ca.2.500a.C. Louvre, París.


Imagen 5. Código de Hammurabi. Estela de diorita. 1760a.C. Louvre, París. 



Imagen 6. Paleta del rey Narmer, placa de pizarra, 3.000a.C. Museo Egipcio, El Cairo. Encontrada en Hieracómpolis en 1898


Imagen 7. Piedra de Rosetta. Estela de piedra. 196a.C. Museo Británico, Londres.







HISTORIA:




Ya para el Renacimiento, Europa conoció objetos venidos de Oriente Medio a través de Venecia y la ya famosa ruta de la seda, sin embargo, no pasaban de pequeñas curiosidades y solo hasta finales del siglo XVIII comenzó un verdadero contacto de las naciones europeas a través de intenciones de colonialismo y expansión de su influencia política, particularmente con la expedición napoleónica (1798-1801), que perdurará con la presencia francesa en toda la región y el interés británico en las tierras que para el siglo XIX seguían perteneciendo al Imperio Otomano pero que sólo hasta 1920 pasarían a su poder como protectorado. (Stoler, 2013, pp.71).
Con los nuevos debates científicos e Ilustrados de Europa y con el nuevo interés exotista de los europeos por las nuevas tierras adquiridas, los siglos XIX y XX tendrán numerosas excavaciones arqueológicas que darían como resultado cientos de nuevos objetos en las colecciones de Universidades y Museos pero además, un extenso interés en el estudio de la historia antigua. Y la recolección de información arqueológica e histórica sobre Mesopotamia y el Antiguo Egipto conformaron los primeros relatos oficiales sobre dichas zonas.
La parte meridional de Mesopotamia incluye 1.100km entre los ríos Tigris y Éufrates. Para el 2.500a.C. Mesopotamia producía la cantidad de cereal que permitía especialización y que se registra hoy en las tabillas con escritura cuneiforme. La región, además, está fuertemente asociada a la de Anatolia, Asiria e Irán, dado su desarrollo próximo y la relativa cercanía de sus pobladores que mantienen contacto desde tiempos antiguos y que se afianzó con la formación de Imperios Babilónico, Persa y Otomano en un periodo posterior.
El comienzo más formal de la civilización sumeria se ubica en el 3.300a.C. gracias al establecimiento de la escritura, el excedente de producción y las primeras formas asociativas (Roberts, 2005, pp.80-82). Uruk es el gran centro urbano sumerio y además, Uruk es la cuna del legendario héroe Gilgamesh, protagonista de la historia escrita más antigua del mundo, pues aunque su versión más completa se remonta al siglo VIIa.C., la narración en sí aparece en la época sumeria y se sabe que fue escrita poco después del 2.000a.C. Gilgamesh fue un personaje real, pero al mismo tiempo es un héroe fundacional de la poética sumeria (Mitchell, 2004, pp.12). Una de las fantásticas ventajas de la escritura está en que no sólo permite acercarse a las anotaciones administrativas (registros de inundaciones, de siembra, dinastías, ceremonias y eventos públicos) sino que además permite hacer una arqueología de la Historia de las Mentalidades, encontrar parte de nuestros antecedentes intelectuales e históricos. Entre las obras más representativas de escritura de la región se encuentra el código de leyes más antiguo de leyes que se conoce y que fue creado por el rey Hammurabi de Babilonia, data del siglo XVIIIa.C. fue encontrado en la ciudad de Sippar; se cree que los códigos se remontan a la época sumeria y en el monolito, el rey se hizo representar escuchando al dios de la justicia sobre el acato de sus normas (André-Salvini, 2008, pp.23) (Ver imagen x).
Mesopotamia no fue el único valle fluvial cuna de una sofisticada civilización. Todo parece indicar que hubo fructíferas conexiones entre Egipto y Mesopotamia aunque luego Egipto tomara particularidades propias. Durante la ocupación francesa en Egipto después de la expedición napoleónica y con la alianza entre británicos y franceses (1848) la egiptología tendrá su mayor auge, pues para aquel entonces, ya Jean-François Champollion habrá descifrado la piedra de Rosetta y habrán publicaciones al respecto (Lettre à M. Dacier relative à l'alphabet des hiéroglyphes phonétiques, 1822). (Shaw, 2010, pp.104).
Piedra de Rosetta es una estela de piedra del Egipto helenístico con un decreto publicado en Menfis en el 196a.C., escrita en jeroglíficos, en demótico y griego, fue hallada en 1799 pero solo hasta 1822 fue descifrada por Champollion. Es un referente esencial para el entendimiento de la escritura, la literatura y la mentalidad egipcia.  Es gracias a este interés, que el mundo académico se volcó sobre la Historia Antigua y hoy muchísimos de sus objetos son altamente valorados como fuentes primarias de construcción de mentalidades antiguas.   


BIBLIOGRAFÍA


André-Salvini, Béatrice. Le code de Hammurabi. Musée du Louvre Éditions. 2008.

Glassner, Jean-Jacques. The invention of the cuneiform : Writing in Sumer. Johns Hopkins Univerity Press.  2003.

Gunn, Simon. Historia y Teoría Cultural. Universitat de València. 2011.

Mitchell, Stephen. Gilgamesh. Free Press. Nueva York. 2004.

Roberts J.M. Historia Antigua. Blume. Barcelona. 2005. Pp. 78-103
Shaw, Ian. Historia del Antiguo Egipto : Oxford. La esfera de los libros. Madrid. 2010
Stoler, Ann Laura. Repensar el colonialismo. Payot. 2013.


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