"Historia es, desde luego, exactamente lo que se escribió, pero ignoramos si es exactamente lo que sucedió."
Enrique Jardiel Poncela (1901-1952)
OBJETIVO DE NUESTRO VIAJE:
Las fuentes históricas son esenciales en la construcción y análisis
de relatos históricos, permiten la transmisión de información a través del
tiempo y adicionalmente, permiten contrastar discursos establecidos y proponer
constantes lecturas. Si bien es cierto existen numerosos tipos de fuentes, este
segundo recorrido pretende hacer énfasis en dos de las civilizaciones más antiguas
del Oriente Medio y el Norte de África: Mesopotamia y Egipto; para ello, se
visitarán lugares donde fueron encontrados objetos de alabastro y piedra que
incluyen inscripciones antiquísimas de las escritura (Gunn, 2011, pp. 54).
De otro lado, se han elegido ambos lugares porque aunque no hay un
registro transparente de su influencia y su contacto, sí es evidente múltiples
relaciones entre ambos pueblos y una influencia que generó para ellos,
sofisticados sistemas de transmisión de información no solo administrativa sino
también cultural. Se recorrerán espacios de la actual Iraq para luego
trasladarnos a Egipto y visitar otros sitios de excavación arqueológica donde
se han encontrado estelas de piedra con escritura, incluyendo, la famosa piedra
de Rosetta.
| Piedra de Rosetta, 196a.C. Museo Británico, Londres |
DESCRIPCIÓN DE LA RUTA:
El recorrido
comenzará en la ciudad de Uruk, epicentro fundamental de la civilización
sumeria. Aún hoy hay registros de enormes excavaciones arqueológicas, ruinas de
zigurats y además, la ciudad fue hogar de Gilgamesh, héroe fundamental en la
cosmología de toda la historia de la Antigua Mesopotamia.
Haremos una pequeña parada en Bagdad, donde reposa el vaso de alabastro que narra la ofrenda a la diosa Inanna y que servirá para estudiar objetos in situ y contextualizarlos con los sitios arqueológicos visitados.
Luego de dejar
el valle fluvial de los ríos Tigris y Éufrates, nos dirigiremos al Nilo, donde
el primer destino es la ciudad de Hieracómpolis, en la parte central de la
ribera del río en su paso por Egipto y donde se encontró la placa de Pizarra
conocida como la Paleta del rey Narmer, antigua muestra de la escritura
jeroglífica y situada en la región central del Imperio Antiguo (Ver imagen
6).
Antes de nuestro último destino visitaremos el Cairo, para conocer el Museo Egipcio del Cairo, con las colecciones de estelas y antigüedades más importantes del mundo. Entre ellas, la Paleta del rey Narmer, cuyo sitio de excavación es nuestra visita inmediatamente anterior.
MAPA DE LA RUTA:
RUTA EN IMÁGENES:
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Imagen 2. Gilgamesh luchando contra un
león. Relieve en piedra del Palacio de Jorsabad, S.VIIa.C. Louvre, París.
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Imagen 3. Zigurat en Uruk, Iraq.
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Imagen 5. Código de Hammurabi. Estela de
diorita. 1760a.C. Louvre, París.
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Imagen 6. Paleta del rey Narmer, placa de
pizarra, 3.000a.C. Museo Egipcio, El Cairo. Encontrada en Hieracómpolis en 1898
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Imagen 7. Piedra de Rosetta. Estela de
piedra. 196a.C. Museo Británico, Londres.
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HISTORIA:
Ya para el Renacimiento, Europa conoció objetos venidos de Oriente
Medio a través de Venecia y la ya famosa ruta de la seda, sin embargo, no
pasaban de pequeñas curiosidades y solo hasta finales del siglo XVIII comenzó
un verdadero contacto de las naciones europeas a través de intenciones de
colonialismo y expansión de su influencia política, particularmente con la
expedición napoleónica (1798-1801), que perdurará con la presencia francesa en
toda la región y el interés británico en las tierras que para el siglo XIX
seguían perteneciendo al Imperio Otomano pero que sólo hasta 1920 pasarían a su
poder como protectorado. (Stoler, 2013, pp.71).
Con los nuevos debates científicos e Ilustrados de Europa y con el
nuevo interés exotista de los europeos por las nuevas tierras adquiridas, los
siglos XIX y XX tendrán numerosas excavaciones arqueológicas que darían como
resultado cientos de nuevos objetos en las colecciones de Universidades y
Museos pero además, un extenso interés en el estudio de la historia antigua. Y
la recolección de información arqueológica e histórica sobre Mesopotamia y el
Antiguo Egipto conformaron los primeros relatos oficiales sobre dichas zonas.
La parte meridional de Mesopotamia incluye 1.100km entre los ríos
Tigris y Éufrates. Para el 2.500a.C. Mesopotamia producía la cantidad de cereal
que permitía especialización y que se registra hoy en las tabillas con
escritura cuneiforme. La región, además, está fuertemente asociada a la de
Anatolia, Asiria e Irán, dado su desarrollo próximo y la relativa cercanía de
sus pobladores que mantienen contacto desde tiempos antiguos y que se afianzó
con la formación de Imperios Babilónico, Persa y Otomano en un periodo
posterior.
El comienzo más formal de la civilización sumeria se ubica en el
3.300a.C. gracias al establecimiento de la escritura, el excedente de
producción y las primeras formas asociativas (Roberts, 2005, pp.80-82). Uruk es
el gran centro urbano sumerio y además, Uruk es la cuna del legendario héroe
Gilgamesh, protagonista de la historia escrita más antigua del mundo, pues
aunque su versión más completa se remonta al siglo VIIa.C., la narración en sí
aparece en la época sumeria y se sabe que fue escrita poco después del
2.000a.C. Gilgamesh fue un personaje real, pero al mismo tiempo es un héroe
fundacional de la poética sumeria (Mitchell, 2004, pp.12). Una de las
fantásticas ventajas de la escritura está en que no sólo permite acercarse a
las anotaciones administrativas (registros de inundaciones, de siembra,
dinastías, ceremonias y eventos públicos) sino que además permite hacer una
arqueología de la Historia de las Mentalidades, encontrar parte de nuestros
antecedentes intelectuales e históricos. Entre las obras más representativas de
escritura de la región se encuentra el código de leyes más antiguo de leyes que
se conoce y que fue creado por el rey Hammurabi de Babilonia, data del siglo
XVIIIa.C. fue encontrado en la ciudad de Sippar; se cree que los códigos se
remontan a la época sumeria y en el monolito, el rey se hizo representar
escuchando al dios de la justicia sobre el acato de sus normas (André-Salvini,
2008, pp.23) (Ver imagen x).
Mesopotamia no fue el único valle fluvial cuna de una sofisticada
civilización. Todo parece indicar que hubo fructíferas conexiones entre Egipto
y Mesopotamia aunque luego Egipto tomara particularidades propias. Durante la
ocupación francesa en Egipto después de la expedición napoleónica y con la
alianza entre británicos y franceses (1848) la egiptología tendrá su mayor
auge, pues para aquel entonces, ya Jean-François Champollion habrá descifrado
la piedra de Rosetta y habrán publicaciones al respecto (Lettre à M. Dacier
relative à l'alphabet des hiéroglyphes phonétiques, 1822). (Shaw, 2010,
pp.104).
Piedra de Rosetta es una estela de piedra del Egipto helenístico con
un decreto publicado en Menfis en el 196a.C., escrita en jeroglíficos, en
demótico y griego, fue hallada en 1799 pero solo hasta 1822 fue descifrada por
Champollion. Es un referente esencial para el entendimiento de la escritura, la
literatura y la mentalidad egipcia. Es
gracias a este interés, que el mundo académico se volcó sobre la Historia
Antigua y hoy muchísimos de sus objetos son altamente valorados como fuentes
primarias de construcción de mentalidades antiguas.
BIBLIOGRAFÍA
André-Salvini, Béatrice. Le code de Hammurabi. Musée du Louvre Éditions. 2008.
Glassner, Jean-Jacques. The invention of the cuneiform : Writing in Sumer. Johns Hopkins Univerity Press. 2003.
Gunn, Simon. Historia y Teoría Cultural. Universitat de València. 2011.
Mitchell, Stephen. Gilgamesh. Free Press. Nueva York. 2004.
Roberts J.M. Historia Antigua. Blume. Barcelona. 2005. Pp. 78-103
Shaw, Ian. Historia del Antiguo Egipto : Oxford. La esfera de
los libros. Madrid. 2010
Stoler, Ann Laura. Repensar el colonialismo. Payot. 2013.









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